Me fascinaste envuelto en sombras y secretos,
la hermosura de un ángel roto.
Seguí abriéndome paso, de pie firme en la misma medida que eres amado y odiado...
Me tomaste de la mano, y descubrí quien soy.
Las imágenes cobran vida, me despiertan a mitad de la noche, ábreme los ojos,
debo de estar soñando otra vez.

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