Vivimos en un mundo frágil, donde las cadenas no paran de apretarnos, se nos envuelven en el cuello y tratamos de respirar, bocanada tras bocanada, el aire se vuelve cada vez más escaso, más venenoso, ahogándonos y obligándonos a considerar una de dos opciones, porque siempre están las dos, la de la esperanza en respirar mejor y tranquilamente algún día, en un lejano futuro, o la de abandonar el juego y dejarte llevar por las cadenas, hacia un lugar desconocido, lleno de olvido y silencio.
Mentiría si digo que nunca consideré la última, siempre me pareció tentadora la idea de terminar rápido con lo que nunca empecé, así como soplar una vela de cumpleaños, un zas y todo acabó, un zas y volvimos al principio.
Como una cipsela de un diente de león cuando lo soplan, dependemos solo del viento, sin destino y sin rumbo fijo, con la esperanza de que algún día, podamos aterrizar en tierra firme, recostarnos sobre el frió césped, y vernos renacer, hermosos y llenos de vida.
Pero a veces ese paracaídas que tenemos todos ajustado a nuestra espalda, puede llegar a ser tan pesado, que él mismo nos obliga a caer, y estrellarnos. O el tiempo lo va llenando de grietas, agujeros que se abren para nunca volver a cerrarse, que nos hace flotar a la deriva, con el horrible miedo de caer, sabiendo que ese momento no está tan lejos, ese paracaídas roto no va a durar mucho más.
Las cargas que llevamos, las tristezas calladas, las sonrisas baratas, y las cenizas de un fuego que se va apagando, forman un ancla que a la vez, forma una armadura, porque a veces tocar el fondo solo sirve para doblar las rodillas, saltar e impulsarte a un nuevo vuelo, subiendo más alto de lo que alguna vez lo hiciste, olvidando el vuelo roto de ayer y guardando en la memoria las nuevas nubes que ves hoy.
O al menos eso es lo que espero.
Te amo.
Y ella se adentró en esos ojos verdes cristal, contando cada color, destellos de marrones y amarillo observándola le recordaban cuanto podía llegar a gustarle una persona, tanto que podía pasar horas haciendo solo eso, mirarle.
¿Como podía ser un sentimiento tan fuerte? Se preguntó si alguna vez antes de eso, sabía realmente lo que era el amor, o solo soñaba con una pequeña parte, ahora estaba segura.
El amor puede traer tantos dolores y tantas decepciones, te hace preguntarte si vale la pena arriesgarte, si vale la pena sentirte vacía por dentro, aún más que cuando te tenías solo a ti misma.
Pero luego sentís ese sentimiento de paz absoluta, cuando ves esos ojos de la persona que más querés en el mundo, verte con la misma intensidad, te das cuenta que lo vale y lo va a valer toda la vida. Como si todas tus cicatrices sanaran y desaparecerían, como si no hubiera un solo problema en el mundo, como si todo fuera suficiente.
Entonces cerró los ojos, confiando en que él también lo hiciera, y se preguntó ¿como puede algo tan simple sentirse tan especial? ¿Como puede sentir tanta vida fluir por sus venas con solo tener a alguien a su lado?Una lagrima de felicidad rodó por su mejilla.
-Vale la pena.- repitió para si misma.
Vale la pena.
¿Como podía ser un sentimiento tan fuerte? Se preguntó si alguna vez antes de eso, sabía realmente lo que era el amor, o solo soñaba con una pequeña parte, ahora estaba segura.
El amor puede traer tantos dolores y tantas decepciones, te hace preguntarte si vale la pena arriesgarte, si vale la pena sentirte vacía por dentro, aún más que cuando te tenías solo a ti misma.
Pero luego sentís ese sentimiento de paz absoluta, cuando ves esos ojos de la persona que más querés en el mundo, verte con la misma intensidad, te das cuenta que lo vale y lo va a valer toda la vida. Como si todas tus cicatrices sanaran y desaparecerían, como si no hubiera un solo problema en el mundo, como si todo fuera suficiente.
Entonces cerró los ojos, confiando en que él también lo hiciera, y se preguntó ¿como puede algo tan simple sentirse tan especial? ¿Como puede sentir tanta vida fluir por sus venas con solo tener a alguien a su lado?Una lagrima de felicidad rodó por su mejilla.
-Vale la pena.- repitió para si misma.
Vale la pena.
Gotitas de Jupiter.
No se por qué mi canción favorita ES mi canción favorita de verdad, me produce sentimientos distintos cada vez que la escucho, siempre la relaciono con lo que ocurre en ese momento preciso de mi vida, no sé si comparo a la chica de la que habla conmigo, o si solo disfruto ver esa historia a la distancia, no sé si es por la voz tan verdadera de Patrick Monahan, como si su corazón tuviera cuerdas vocales y cantara letra por letra con puro sentimiento, no sé si es por mi rara obsesión con el espacio exterior y el hecho de que en esta canción usan todos esos elementos en metáforas hermosas me atrae.
No sé si es por esa mezcla de sonido country con rock suave o el hecho de que en el fondo sé que soy esa clase de chica que escucharía canciones de este estilo horas y horas seguidas, tal vez esta canción es la persona que soy en el fondo, que nadie puede tocar ni ver, pero de algún modo, está canción puede.
No se por qué tengo miedo de seguir sacando conclusiones de esta ingeniosa canción y que deje de ser tan especial para mi, así que solo me voy a limitar a escribir estas.
Ni siquiera entiendo por qué las estoy sacando en primer lugar.
Solo quería hacerle un homenaje, por todas las veces que me despegó del piso y me hizo sentir mejor.
No sé si es por esa mezcla de sonido country con rock suave o el hecho de que en el fondo sé que soy esa clase de chica que escucharía canciones de este estilo horas y horas seguidas, tal vez esta canción es la persona que soy en el fondo, que nadie puede tocar ni ver, pero de algún modo, está canción puede.
No se por qué tengo miedo de seguir sacando conclusiones de esta ingeniosa canción y que deje de ser tan especial para mi, así que solo me voy a limitar a escribir estas.
Ni siquiera entiendo por qué las estoy sacando en primer lugar.
Solo quería hacerle un homenaje, por todas las veces que me despegó del piso y me hizo sentir mejor.
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